NO A LA DESAPARICIÓN DEL MUSEO DEL TRAJE

La frase que encabeza mi carta es el lema y la chapa que se ha sacado en la Asociación de Amigos del Museo del Traje, que el nuevo Gobierno quiere hacer desaparecer ante el estupor de muchos amigos, admiradores y, sobre todo, donantes de esa institución.
Los fondos del Museo del Traje posteriores a la fecha de 1975 (no entendemos el porqué de esta fecha, porque no creemos que sea la de la muerte de Franco que nada tiene que ver con la creación del museo ni del ante ni después de las colecciones) se van al Centro de la Moda que se va a instalar en la sede madrileña el antiguo Matadero. Y la parte histórica anterior a 1975 (Fortuna, Balenciaga, Pedro Rodríguez, buena parte de Pertegaz) no sabemos a donde va. Lo peor es que de diecisiete mil metros cuadrados del actual Museo del Traje se pasa a cuatro mil de Matadero.
Los cientos de donantes que con tanto empeño entregaron piezas importantes para este museo en el plazo de seis años, no saben ahora que van a pasar con sus piezas y temen un envío de las mismas a otras ciudades, cuando en su mayoría lo hicieron constar para el Museo del Traje en Madrid, antes de que se hiciera un formulario neutro en ese sentido. Los gobernantes de Cultura no han contado para nada con los donantes ni con la comunidad científica de los conservadores
El Centro de Investigación del Patrimonio Etnográfico (CIPE) se traslada extrañamente a Teruel y no sabemos si en ese traslado se va a incluir la colección de la duquesa de Parcent y los trajes populares. Todo lo que sea separar las colecciones textiles es un grave error científico porque todas ellas constituyen un nexo sin solución de continuidad.
¿Concebiría alguien que París perdiera de pronto su Museo del Traje (Palais Galliera) o el Museo Etnológico? Pues Madrid se va a quedar sin ellos por la extraña maniobra de sus responsables actuales, que quieren dejar a la capital de España sin esa memoria histórica tan interesante en pro de no se sabe qué intereses políticos.

José Bárcena, Madrid
En estos ultimas semanas he visto en la portada de alguna revista y también en un calendario editado en España fotos de mujeres -algunas artistas y otras mujeres corrientes- que han posado completamente desnudas. Es curioso que para justificar su actitud las publicaciones o editoras se justifiquen diciendo que se desnudan “por una buena causa” ya que según ellos lo hacen para proteger el medio ambiente, a favor del agua o de alguna otra reivindicación por el estilo. Y yo me pregunto, como me imagino que harán muchos otros, ¿es que hace falta para “una buena causa” este desmadre que hiere la sensibilidad de mucha gente y es un claro atentado a la decencia más elemental? Lo que si sería “una buena causa” es que dejasen estas exhibiciones de pésimo gusto y actuaran como mujeres con dignidad y sentido común. Algo que hago extensivo también a las editoriales que publican sus fotos seguramente por la “buena causa” de ganar dinero.
Teresa Álvarez Rubio, Madrid
UNA BUENA CAUSA
En estos ultimas semanas he visto en la portada de alguna revista y también en un calendario editado en España fotos de mujeres -algunas artistas y otras mujeres corrientes- que han posado completamente desnudas. Es curioso que para justificar su actitud las publicaciones o editoras se justifiquen diciendo que se desnudan “por una buena causa” ya que según ellos lo hacen para proteger el medio ambiente, a favor del agua o de alguna otra reivindicación por el estilo. Y yo me pregunto, como me imagino que harán muchos otros, ¿es que hace falta para “una buena causa” este desmadre que hiere la sensibilidad de mucha gente y es un claro atentado a la decencia más elemental? Lo que si sería “una buena causa” es que dejasen estas exhibiciones de pésimo gusto y actuaran como mujeres con dignidad y sentido común. Algo que hago extensivo también a las editoriales que publican sus fotos seguramente por la “buena causa” de ganar dinero.
Teresa Álvarez Rubio, Madrid
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